Jack Marr (A Mingled Yarn) y la complejidad en la TBNS

Jackson Marr (A Mingled Yarn) y la complejidad en la TBNS

La Terapia Basada en Necesidades Sociales (TBNS) incorpora la teoría de la complejidad propuesta por Jackson Marr en A Mingled Yarn. Desde esta perspectiva, el comportamiento y la emoción humana se conciben como sistemas dinámicos y autoorganizativos que emergen de múltiples interacciones sociales, históricas y contextuales. La clínica, por tanto, no busca linealidad causal, sino patrones de coherencia adaptativa.

1. La visión compleja de Jackson Marr

En su obra A Mingled Yarn (2013), Jackson Marr argumenta que la conducta humana es el producto de una red entrelazada —una “madeja mixta” — de variables biológicas, ambientales, culturales y temporales. No existe un punto único de causalidad, sino procesos recursivos donde las interacciones previas alteran las condiciones futuras de comportamiento.

Desde la teoría de la complejidad, cada emoción o conducta emerge como un atractor dinámico: una configuración estable que se mantiene por retroalimentación funcional. En clínica, esto implica que los síntomas no son disfunciones aisladas, sino formas de equilibrio precario dentro de un sistema vincular.

2. Integración con el modelo de necesidades sociales

La TBNS adopta la idea de Marr de que los sistemas complejos se autoorganizan cuando hay suficiente información retroalimentada. Cada necesidad social —afecto, protección, respeto, reconocimiento y pertenencia— funciona como un nodo regulador dentro de un sistema adaptativo mayor: el entorno relacional.

Ejemplo clínico: una persona que experimenta desprotección crónica puede desarrollar ansiedad como mecanismo de vigilancia. Cuando el entorno provee señales de seguridad consistentes, el sistema emocional reorganiza su equilibrio y la ansiedad disminuye sin intervención directa sobre el síntoma.

3. Autoorganización y cambio terapéutico

Desde la complejidad, el cambio terapéutico no se impone desde fuera: emerge cuando el sistema recibe nueva información que altera sus patrones de regulación. En la TBNS, el terapeuta actúa como perturbador benevolente: introduce variaciones lingüísticas y vinculares que invitan al sistema del paciente a autoorganizarse hacia estados de mayor coherencia y satisfacción de necesidades.

Esta noción sustituye la idea de “intervención correctiva” por la de facilitación evolutiva: el cambio no se fuerza, se posibilita.

4. No linealidad y epistemología funcional

La TBNS hereda del pensamiento de Marr el rechazo a los modelos lineales de causa-efecto. En psicoterapia, esto significa abandonar preguntas como “¿qué causó tu depresión?” para sustituirlas por “¿qué condiciones mantienen tu equilibrio actual?”. El análisis se traslada de la etiología a la dinámica funcional del sistema.

Así, el sufrimiento no se interpreta como una falla, sino como un estado metaestable que conserva coherencia frente a la historia del sistema. El terapeuta busca pequeñas variaciones —cambios en la comunicación, en la red de apoyo, en el reconocimiento— que conduzcan a un nuevo atractor más saludable.

5. Implicaciones clínicas

  • Multinivel: la intervención considera simultáneamente lenguaje, vínculo y contexto.
  • Emergencia: el cambio es resultado de interacciones, no de control voluntarista.
  • Autoorganización: la estabilidad emocional depende de la coherencia entre necesidades y entorno.
  • Retroalimentación: toda emoción ofrece información reguladora, no mero “síntoma”.
En suma, la TBNS concibe al ser humano como un sistema complejo abierto: la clínica no repara máquinas, sino favorece procesos de autoorganización vincular más resilientes.
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Referencia conceptual: Basado en Epistemología de las emociones y las necesidades sociales y Terapia Basada en Necesidades Sociales, secciones sobre Jackson Marr y la teoría de la complejidad. © Leonardo Prieto.